
Todo pasó sin darse cuenta, dónde, cuándo y cómo empezó a florecer el amor en sus corazones??...sólo sabían que ya se amaban.
Era la estación más calurosa del año, una noche de verano, una noche perfecta para mar y ser amado. Todo estaba a favor del romance, la luna llena con luez tenue iluminando sus rostros, las estrellas resplandecientes al igual que sus ojos brillantes que reflejaban el amor que sentían. El cielo con su manto azúl oscuro que los cubría, la brisa suave del bosque con aroma floral y una fogata en medio de los dos, que ardía intensamente, como ardía entonces su amor, el sonido peculiar de las aves y grillos en la noche que era un susurro de amor a sus oídos.
Los dos frente a frente, mirándose fijamente, sin saber que decir ni que hacer, quietos, absortos, sólo mirándose, sonriendo de nervios, el AMOR que sentían los embriagaba, esa noche no exístia nadie más, él dio el primer paso, sus cuerpos se acercaban, se cogieron timidamente de las manos, no dejaban de mirarse y sonreir, ella se perdía en el lago azul de los ojos de él y él en el destello de los ojos negros de su amada. La noche era testigo del amor que se profesaban, sin embargo este amor era imposible, pese a que todo estaba a favor, hasta el aire que se respiraba era amor, pese a que se amaban como nunca volverán a amar en su vida, los dos tenían miedo, ni uno aceptaba que habían quedado perdidamente enamorados, ni uno confesaba su amor...si con tan solo mirarlos se notaba el amor que les brotaba, su amor tan inmenso era escondido tras la amistad más profunda. Nuca dejarán de amarse, aunque esa noche se esfumó, la luna se fue, el fuego se apago, nunca olvidaran esa noche, pueden estar lejos uno del otro, conocer otras personas y aunque sea dificil de comprender ellos se seguirán amando, esa noche perdurará en sus vidas, ellos son dueños de sus RECUERDOS, dueños del amor del otro, sus almas siempre se encontrarán y se marán en sus recuerdos...